Se sienta en la cama, respira, cierra los ojos. No puede pensar nada en concreto y sin embargo todos los pensamientos están presentes. Respira, vuelve a respirar. Abre los ojos lentamente y alcanza a distinguir el cuarteto de rosas que está sobre la mesa. Son hermosas, sin embargo se da cuenta que sólo una se ha salvado, las otras tres están marchitas.
Admira la bella de las rosas. Se levanta y toma la mejor, la que le causa goce estético y le emite tranquilidad. Se astilla con una diminuta espina. Suelta la flor y se lleva el dedo a la boca. Absorbe la sangre restante y lo entiende todo. Ella le provocó á él, el más dulce de los dolores; lo amó.

3 comments:
Claro que nada es eterno, claro que las cosas bonitas duelen al tocarlas.
Recurrente la comparación entre la rosa y el amor lo que sí es que tiene una hilación decente.
El pincho de la rosa
y la sangre que escapa
y el sueño levantando
¡horizontal!
(las manecillas caen)
¿cómo ingeniar el regreso?
¿cómo aprovechar los 20 segundos?
Vuelve a dormir
lame la sangre
de licor rubí analgésico:
de "dulce dolor" (Carissa dice)
Visitame y escribí. Un beso
Post a Comment